fortis imaginatio generat casum

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si alguna vez me hago un tatuaje, sería indudablemente: fortis imaginatio generat casum con una bella caligrafía en color negro.
fortis imaginatio generat casum

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si alguna vez me hago un tatuaje, sería indudablemente: fortis imaginatio generat casum con una bella caligrafía en color negro.
dentro de mis experiencias más recientes y emocionantes con el buzón, se encuentra un paquete de los reyes magos franceses. o bueno, la reina maga de la comarca de arles, del lado izquierdo del ródano. dentro de un sobre grande venían tres envoltorios:

uno de ellos es un libro de una chica que si hiciera música, a mi me sonaría como a: love is all (grupo pop-rock sueco) con un poco de muse ( todos conocen a muse) mezclado con nietzsche (banda de rock belga) y émilie loizeau (solista francesa). es su más reciente novela : Ni d´Eve ni d´Adam (agosto, 2007). se llama: Amélie Nothomb.

me hace reír mucho. la narración es tan ágil que pareciera que verdaderamente me lo estuviera contando en persona. su escritura es sumamente visual al grado que sería facilísimo convertirla en historietas o guiones de cine. es punk pero mezclada con tics de filología y pizcas de humor negro. es interesante que ella salga en la foto de la cubierta, me remite un poco a mi gurú sophie calle. como la editorial es albin michel, debajo de la cubierta, está una portada más catrina:

este libro, esta historia me gusta porque muestra facetas under de la cultura y vida en Japón… como dirían los franceses “me hace soñar” con ir a Japón. Hay un fragmento en el que ella y Rinri (su alumno japonés, ella le da cursos de francés) hablan de Mishima (un escritor japonés), en particular de un texto titulado “kinjiki” que se traduce como “colores prohibidos” / couleurs interdites.
Aquí mi traducción de un pequeño fragmento:
“- ¿Por qué los colores prohibidos?
-En japonés, color puede ser también sinónimo de amor.
La homosexualidad estuvo prohibida durante mucho tiempo por la ley japonesa. Qué deliciosa era esta equivalencia entre color y amor. Rinri abordaba un tema delicado. Yo nunca hablaba de amor. Él abordaba seguido el tema, yo me las arreglaba para cambiar de conversación. A través de la ventana, observábamos el florecimiento de los cerezos.
-Según la costumbre, yo debería cantar bebiendo sake debajo del cerezo por la noche.
-A que no te atreves…”
en fin, si lo ven traducido en los próximos meses, probablemente por Anagrama (varios de sus libros están traducidos al español en esta editorial) échenle una hojeada. dos tres autobiográfico pero con las pinceladas adecuadas de ficción de esta geisha que bebe bière blanche y parece prima de los white stripes.
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actualización (lunes 21-01-2008)
mi amiga y escritora Sylvie Durbec detesta a Amélie Nothomb (me lo acaba de comunicar hoy por email). yo admito que no es “literatura superior” (si es que se puede hablar de literatura superior… a lo que voy es que no es un Proust, un Walser, un Joyce, una Woolf, una Duras pues). no es alguien clavada en la forma ni pretende ser sublime ni límpida ni exquisita pero de todos modos es una lectura amena. sería una hueva leer siempre libros sublimes. éste está bueno para rockear.
Son sobre todo mis nacientes canas las que me recuerdan que en menos de dos semanas es mi cumpleaños o quizá igual los amigos que quieren saber en qué bar nos vamos a juntar o las dos o el calendario o más bien Sophie Calle. Mi cumple siempre es un buen pretexto para que me ofrezca un regalo a mi misma y vi que de todos los discos, libros, juegos de té, teteras, accesorios, porta plumas, timbres, monedas o lo que pueda desear hay un objeto que no se ha ido de mi mente en meses : el catálogo de la exposición de Sophie Calle, Prenez soin de vous (editado por Actes sud). Es la artista plástica viviente que más respeto y admiro.
Da click aquí y podrás ver extractos del libro, una vez abierto el link, pica con el mouse en el extremo inferior derecho de la foto y podrás avanzar página por página.

futuro regalo de cumple de karlatone
Prenez soin de vous es la exposición con la que representa al pabellón francés en la 52 bienal de Venecia este caño. Literalmente significa “Cuídese” y es la frase con la que se despidieron de ella en su más reciente carta de ruptura. De esa frase se sacó toda una exposición y dio a leer la “dolorosa” carta a un centenar de mujeres para que la interpretaran según su disciplina (historia, filosofía moral, linguística, derecho, música – quí fue la banda peaches-, contaduría, danza, policia, etc) lo que dicho hombre que la mandó a volar quería decir. Ella es una de las personas que más me gustaría conocer algún día ( ya parece carta de motivación, jajaja, pero de todos modos ella no lee español, así que mis esfuerzos por agradarle son en vano).
Su madre murió hace poco y la filmó en el acto. A muchos les parece una artista muy transgresora y bueno, hasta cierto punto lo es, pero me fascina que sus obras sean tan terapéuticas. En otra exposición, su tema era la “intimidad de los huéspedes de hotel”, así que tuvo que caracterizarse de mucama y logró que la contrataran en un fino hotel italiano. Fue así como pudo fotografiar la intimidad de la gente. En otra ocasión, se dedicó a seguir extraños en la calle y narrar sus trayectos. Me gusta también que sea ella la materia prima de casi todas sus exposiciones. Se fotografía excesivamente pero no por vanidad sino para poder tener la impresión de que se conoce un poquito. Cuando yo me tomo fotos, siento como si me presentaran cada vez un pedazo mío que sale volando mientras “All over the world” (pixies) suena o la tetera chifla.
Bueno, mi cumpleaños viene a ser una justificación para poder comprarme su catálogo sin sentirme culpable, una manera de merecerlo, aunque estuve a punto de comprarlo en diversas ocasiones pero nunca lo hice.
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Hey Sophie Calle, si alguna vez te cruzas en mi vida, déjame recitarte un poema y tomarte fotos, invitarte un té blanco y descubrir lo que hay detrás de la duda, de la lente y la nota al pie de la foto. Voy a adquirir tu catálogo como regalo de cumpleaños, ya lo decidí.
je t’ aime,
karlatone fanatic.

Enrico tenía como auto para el cotidiano uno de pompas fúnebres. Usaba un traje en lino de color gris y una corbata rosa. Sus anteojos eran de pasta y blancos. Sus zapatos y cinturón eran color mármol, idénticos al los de los botones de sus puños. El cabello, de un blanco hiponotizante.
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El bus 40 iba por senderos cada vez más escarpados hacia la dirección Righi. Cuando los giros eran agitados, la cabellera de Enrico daba pequeñas manifestaciones de movimiento y libertad, como si cada cabello fuese independiente y tuviera ritmo propio.
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Del otro extremo, recargada contra la ventana venía una chica de voz discreta pero severa y como nunca había visto fotos de The organ, nada me impediría tener la certeza temporal de que se trataba de su vocalista. Curiosamente, llevaba conmigo Grab that gun.
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Todos los demás pasajeros eran inexistentes. Z y yo eramos pasajeros-observadores. Cuando compramos el boleto, nos advirtieron que por ningún motivo podíamos interactuar con los pasajeros, ni cruzar una mirada y mucho menos tener la insolencia de dirigirles la palabra.
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Al final, incluso dejamos una propina al conductor por la autenticidad de Enrico. Fue fascinante observarle. Estuvimos a punto de seguirlo pero eso ya lo hizo Sophie Calle, y nos apetecía más un buen helado artesanal.